The Feeling Art Gives You

La sensación que te da el arte Compré mi primera obra de arte cuando me fui a vivir sola. Era una copia de la fotografía The Kiss by the Hôtel de Ville El beso del Hôtel de Ville de Robert Doisneau, tomada en 1950 y reproducida masivamente en postales y pósters durante los años ochenta. Para mí, era una obra de arte.
En esa única imagen estaba resumido todo lo que deseaba en aquel momento: libertad, París, viajar, frivolidad y amor. Nada de eso ocurrió.

Más tarde compré un cuadro de una bailaora española, con un vestido que parecía moverse de forma orgánica a su alrededor. Vi ese cuadro al salir del hospital después de mi sexta y última quimioterapia. Para mí representaba fuerza, movimiento, quizá incluso España. Marcaba un punto al que había conseguido llegar, aunque todavía no me sintiera fuerte en absoluto.
Y, de alguna manera, todo terminó sucediendo.

Aprendí a moverme por la vida con fluidez y, muchos años después, me mudé a España.

El arte, o un objeto, puede darte una sensación y quedar ligado a un momento de tu vida como casi nada más puede hacerlo. No ocurre con un sofá. Ni con una maceta.
No necesitas arte.

Pero te da muchísimo más que aquello que simplemente necesitas.
Muchas veces no compramos arte por quienes somos, sino por quienes esperamos llegar a ser.

Esa fotografía de París nunca fue realmente una foto de un beso para mí. Era una apertura hacia una vida que parecía más grande que la que conocía entonces. Viajar. Ligereza. Romanticismo. Convertirme en una mujer que simplemente podía estar en París.
Solo más tarde entiendes que el arte a veces es una especie de presentimiento de una vida que todavía está por nacer.

Una casa sin arte se siente diferente

Puedes crear una casa perfectamente decorada sin una sola obra de arte. Buenos materiales. Un sofá bonito. Colores tranquilos.
Pero el arte aporta personalidad a un espacio. Capas. Incluso cierta tensión a veces. Habla de aquello que alguien desea, de lo que ha vivido, de aquello que le emociona profundamente. Eso es lo que hace que una casa no solo sea bonita, sino propia.
Esto se olvida muchas veces, o apenas es utilizado por los interioristas. La obra de arte debería elegirla el propietario, no el diseñador.
El arte no es decoración. Es personalidad.
Algunos objetos marcan quiénes fuimos. Otros señalan silenciosamente quiénes podríamos llegar a ser. Un recuerdo de un viaje. Un momento que marcó tu vida.

Mis objetos se encuentran en la frontera entre objeto funcional y pieza especial.

Y como creadora, también dejo algo de mí misma en cada pieza. Cada objeto contiene una combinación de fluidez, fuerza y quizá incluso valentía. Las formas robustas y geométricas me recuerdan eso y, de alguna manera, espero transmitirlo también a los demás.
La fluidez es algo que me hace profundamente feliz. Cuando la vida fluye, cuando moverse parece casi natural, cuando sientes que formas parte de todo lo que te rodea. Quizá eso es lo que todos estamos buscando.
Maybe that is what all of us are searching for.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *